Un poblador halló 12 vicuñas muertas a balazos cerca de Ciénaga de Paicone, presuntamente víctimas de cazadores furtivos que extraen su cuero. La comunidad advierte una drástica caída de la población y exige controles urgentes a la Provincia.

Una escena desoladora encendió las alarmas de las comunidades de nuestra Puna jujeña. A unos 20 kilómetros de la localidad de Ciénaga de Paicone, un poblador local encontró los cuerpos sin vida de al menos 12 vicuñas, víctimas de un brutal ataque perpetrado por cazadores furtivos.
De acuerdo con las primeras informaciones brindadas por los referentes de la comunidad, los animales autóctonos habrían sido abatidos con rifles de caza. El modus operandi de la matanza apunta directamente al tráfico ilegal: los responsables se llevaron principalmente los cueros y la valiosa fibra de los animales, dejando los restos abandonados a la intemperie.

Una especie en peligro crítico
Más allá del doloroso hallazgo, el impacto ambiental en la región reviste una gravedad extrema. Los comuneros advierten que la población de vicuñas en esta zona específica de la Puna ha sufrido un retroceso que asusta.
Según estimaciones de los propios pobladores —que aguardan por una confirmación mediante relevamientos oficiales de fauna—, la cantidad de ejemplares habría caído drásticamente de unos 2.000 a un número crítico que oscila apenas entre los 300 y 400 animales. Esta reducción pone en jaque la conservación de la especie en nuestro territorio y el delicado equilibrio del ecosistema andino.

Exigen intervención provincial
Frente a esta situación de vulnerabilidad, la comunidad local ya se encuentra gestionando audiencias para reunirse de manera urgente con las autoridades provinciales.
El reclamo central es claro: exigen que se refuercen de manera inmediata los controles de seguridad y ambientales en la región. El pedido hace especial énfasis en la necesidad de patrullar los sectores más inhóspitos, ubicados por encima de los 4.500 metros sobre el nivel del mar, donde los cazadores furtivos suelen operar con total impunidad aprovechando las enormes distancias y la falta de fiscalización.
La protección de la vicuña no es solo un deber ambiental para la provincia de Jujuy, sino también la defensa estricta de un patrimonio natural fuertemente arraigado a nuestra identidad cultural, hoy amenazado por el afán de lucro y la caza ilegal.
