El Centro de Jubilados de ADEP llevó la esencia inconfundible de la Quebrada a la ciudad de Tarija. A través de la vibrante presentación de su cuerpo de baile y ensamble de anateras, la delegación argentina reafirmó su rol como embajadora de la cultura norteña ante un auditorio internacional.

La cultura de la Quebrada de Humahuaca cruzó las fronteras una vez más para decir presente en la reciente edición del Festival Abuelazo 2026, celebrado en la ciudad boliviana de Tarija. La participación argentina estuvo magistralmente representada por el Centro de Jubilados de ADEP Humahuaca, una activa institución de docentes jubilados que logró cautivar al público internacional.
El plato fuerte de la jornada llegó cuando el imponente cuerpo de baile del centro de jubilados copó el escenario para interpretar «El Alborozo», un cuadro de música y danza tradicional que transportó a los presentes directamente a los paisajes y carnavales jujeños. La presentación cobró una fuerza y un color inigualables gracias a la participación estelar de las anateras de la delegación, quienes, con el sonido profundo y festivo de las anatas, marcaron el pulso de una actuación inolvidable. El ensamble demostró que la vitalidad y la pasión por el folclore se mantienen intactas en los adultos mayores, convirtiendo su experiencia en un verdadero patrimonio vivo.
Cabe destacar que el viaje de esta delegación no fue meramente recreativo, sino que tuvo un fuerte carácter institucional y de promoción cultural. Los integrantes del centro son «Embajadores culturales de Humahuaca» mediante un decreto firmado por la intendenta Karina Paniagua.
Haciendo honor a ese título, los jubilados aprovecharon cada instancia del encuentro en el Auditorio del Patio del Cabildo no solo para compartir sus raíces a través del arte, sino también para distribuir material turístico, invitando a los asistentes bolivianos y a otras delegaciones a descubrir la magia y la historia de su ciudad natal.
Con esta presentación en Tarija, el Centro de Docentes Jubilados, demostró una vez más que el arte folclórico es un puente inquebrantable entre los pueblos, y que la música y la danza son el mejor lenguaje para mantener viva la identidad de nuestra región.
