El INPRES actualizó el mapa de peligrosidad sísmica del país. Si bien Cuyo lidera el riesgo, la Quebrada de Humahuaca figura entre las regiones del norte con fallas geológicas activas. Conocé los detalles de esta realidad que nos atraviesa.

La actividad sísmica reciente en Sudamérica ha vuelto a poner bajo la lupa el mapa de riesgos en nuestro país. Según los datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), la Quebrada de Humahuaca y sus alrededores se encuentran atravesados por fallas geológicas activas que nos invitan a mantenernos informados y prevenidos.
El INPRES divide el territorio argentino en cinco zonas de peligrosidad (del 0 al 4) para medir la probabilidad de que se produzcan movimientos intensos del suelo. Si bien la zona de mayor peligro (Nivel 4) se concentra históricamente en el sur de San Juan y el norte de Mendoza, el norte argentino también tiene una presencia importante en este mapa.
En nuestra región y zonas aledañas, los especialistas advierten sobre fallas activas que atraviesan sectores cercanos a la Quebrada de Humahuaca en nuestra provincia de Jujuy, así como los Valles Calchaquíes y el Valle de Lerma en la vecina Salta.
¿Por qué tiembla nuestra tierra?
La actividad sísmica en la Argentina responde principalmente a un fenómeno de subducción: la Placa de Nazca se desplaza de forma permanente por debajo de la Placa Sudamericana. Esta fricción constante acumula energía que, al encontrar una vía de liberación a través de una falla geológica, provoca los temblores.
De acuerdo al organismo nacional, el 80% de los sismos en el país se originan a más de 100 kilómetros de profundidad. Sin embargo, el 20% restante ocurre más cerca de la superficie (a menos de 40 kilómetros), siendo estos movimientos superficiales los que históricamente han causado los mayores daños estructurales.
Mitos y prevención
Ante los recientes temblores de magnitud en países como Colombia (7,4), los expertos fueron categóricos: esto no aumenta el riesgo en Argentina. Al estar vinculados a placas tectónicas diferentes, el impacto no se traslada hacia nuestra latitud. Por el contrario, los movimientos sísmicos en Chile sí guardan una relación directa con nuestra región por compartir el mismo sistema tectónico.
Si bien la ciencia actual no permite predecir ni cuándo ni dónde ocurrirá un terremoto, herramientas como el mapa de peligrosidad nacional —actualizado en 2022 luego de cuatro décadas— son fundamentales.
Para los humahuaqueños, conocer que habitamos una zona con fallas activas no debe ser motivo de alarma, sino un llamado a la conciencia. La clave frente a los caprichos de la naturaleza sigue siendo la exigencia en la construcción sismorresistente, la educación en prevención y la preparación constante ante las emergencias.
