Desde el hospital en Santa Cruz de la Sierra, la activista acusó a su expareja de ordenar el atentado y reveló supuestas maniobras de corrupción política en Argentina. Denuncia estar desprotegida y temer por su vida.

La activista y abogada Nadia Beller brindó explosivas declaraciones desde la clínica donde permanece internada tras recibir tres disparos en Bolivia. No solo ratificó que su expareja y exasesor político, Fernando Cerimedo, ordenó el ataque en su contra, sino que lo acusó de orquestar campañas digitales de desprestigio y filtrar audios de corrupción. Cerimedo se encuentra detenido como principal sospechoso, mientras la víctima denuncia serias irregularidades en la investigación y teme la llegada de sicarios.

Un grave y complejo episodio de violencia con profundas ramificaciones políticas sacude a la opinión pública. Nadia Beller, activista y abogada, permanece internada en una clínica de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, tras haber recibido tres impactos de bala durante la noche del lunes. El ataque se produjo pasadas las 20:00 en las inmediaciones del canal Isuto, justo en el ingreso al hotel donde se hospedaba.

​Desde su lecho de recuperación, Beller lanzó contundentes acusaciones contra su expareja, Fernando Cerimedo, conocido por su rol como exasesor ligado al gobierno de Javier Milei. Cerimedo fue detenido en el país vecino tras un supuesto intento de fuga hacia el exterior y es señalado por la víctima como el autor intelectual del intento de homicidio.​

Sin embargo, las declaraciones de la activista fueron más allá del violento ataque personal. En su descargo, acusó a Cerimedo de estar detrás de la revelación de actos de corrupción dentro del entorno presidencial argentino —específicamente mencionando audios vinculados a Andis— y de coordinar oscuras campañas digitales contra diversas figuras de la política nacional.​

Sumado al drama del atentado, Beller hizo un desesperado pedido de auxilio ante los medios argentinos, denunciando una alarmante falta de resguardo policial en su internación. «No tengo ningún tipo de seguridad acá», aseguró. Advirtió además que personas desconocidas se acercaron a la clínica afirmando conocerla, situación que le hace sospechar fuertemente que podrían ser sicarios enviados para silenciarla.​

A las sospechas sobre su seguridad se suman las graves irregularidades que denuncia en el proceso judicial. Durante la mañana, Beller afirmó que las autoridades le negaron la comunicación con su hermana y su abogado defensor. Como medida de presión para ser escuchada, optó por no dejarse medicar hasta que le garantizaran el contacto con su letrado. Para agravar la situación, señaló que la Fiscalía aún no se presentó a tomarle su declaración oficial y que el médico forense le negó el acceso a su propia carpeta de investigación, sumando tensión a un caso que promete más capítulos en los próximos días.

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